No nos habíamos repuesto de la tragedia de Adamuz y este martes se han producido otros dos accidentes en el contorno de Barcelona, en uno de los cuales ha muerto otro compañero maquinista.
En primer lugar enviamos desde la CNT de Madrid nuestras condolencias a los familiares y amigos de las numerosas víctimas de los trenes de Iryo y de Renfe siniestrados en la provincia de Córdoba así como a los del compañero accidentado en la provincia de Barcelona. Por encima de la distancia tratamos de ponernos en su piel en un ejercicio de humanidad que suena a resistencia en un mundo y un momento de ensalzamiento de la insensibilidad.
Como nuestros compañeros y compañeras de Andalucía, estamos orgullosos de quienes se han volcado en ayudar y ofrecer lo que tenían sabiendo que la solidaridad es una cuestión de supervivencia natural. La clase trabajadora ha estado ahí minimizando el impacto de la tragedia con sus acciones, dentro y fuera de los servicios públicos, y lamentablemente formando parte de las cifras de fallecidos.
Por contra quienes viven de nuestra explotación y solo piensan en beneficiarse, incluso de la muerte de los demás, se dedicaron a subir el precio de los transportes alternativos aprovechando la desgracia, a difundir mentiras racistas disgregadoras de la conciencia de clase en redes y medios de comunicación y a inocular una buena dosis de miedo en la utilización de los servicios públicos de transporte. Nada que no hayamos visto antes cada vez que se produce un hecho dramático sin haber dado tiempo siquiera a que los cadáveres se enfríen.
Las investigaciones de sucesos tan trágicos como los de Adamuz son lentas y plagadas de intereses, así que tendremos que ser pacientes para saber exactamente qué es lo que ha fallado y a quién hay que exigirle responsabilidades. Lo que sí tenemos claro es que la seguridad es un pilar fundamental en el transporte y en todas las áreas de la vida, y que los beneficios económicos no pueden estar nunca por encima de ella. Mucho nos tememos que las empresas privadas Iryo, Ferrovial, Azvi, OHL, FCC, etc, habitantes del ecosistema ferroviario, no tengan las mismas prioridades y solo tengan ojos para sus cuentas de resultados.
Por el momento nos queda mantenernos vigilantes exigiendo que se aclaren los sucesos, las responsabilidades y que se apliquen las medidas necesarias para que no volvamos a lamentar accidentes tan trágicos como los ocurridos estos días.
Un abrazo solidario para todas las víctimas. Nuestro pensamiento está con ellas.
CNT Madrid