Sparta Commodities se niega a cumplir la ley y el convenio con su plantilla

Sparta Commodities es una scaleup fintech que presta servicio a grandes petroleras y energéticas, acumula más de 65 millones de dólares de inversión y se anuncia como «el futuro del trading». Desde abril, la sección sindical de CNT le viene reclamando por escrito cuatro cosas. Cinco meses, dos denuncias ante la Inspección de Trabajo y tres reuniones después, la empresa ha demostrado dos cosas al mismo tiempo. Que sabe moverse cuando la miran. Y que, precisamente en lo que fija la ley y el convenio, ha decidido pasar.

Lo que pedimos desde abril es esto: un registro horario real, que refleje la jornada que de verdad se trabaja; la jornada intensiva de verano que marca nuestro convenio; una compensación del teletrabajo desglosada, en una empresa cien por cien remota; y una clasificación profesional clara. Lo pedimos por las buenas y nos respondieron con silencio: dos reuniones canceladas y cuatro ocasiones en las que la empresa nos dijo que no tenía respuesta. Por eso el 24 de junio presentamos denuncia ante la Inspección de Trabajo por los cuatro incumplimientos, y el 10 de julio una segunda por vulneración de la libertad sindical, presión sobre nuestro delegado y ausencia de prevención de riesgos psicosociales.

Lo que sí se ha movido

Conviene decirlo, porque es la clave de todo lo demás. Desde que existe una sección sindical organizada, la empresa:

  • Ha aceptado desglosar en nómina la compensación por teletrabajo y la mejora voluntaria, que estaban agrupadas en un mismo concepto.
  • Ha aceptado corregir la clasificación profesional en la nómina, hasta ahora genérica.
  • Ha puesto el protocolo frente al acoso sexual a disposición de la plantilla.
  • Ha pasado la encuesta de riesgos psicosociales, y comprometido a instruir a los responsables de personas para que ofrezcan de forma proactiva la compensación de las horas adicionales, sin represalias y respetando la desconexión digital.

Nada de esto llegó por buena voluntad, llegó con una sección sindical constituida, dos denuncias en Inspección y una plantilla mirando. Y por eso mismo lo que viene después no se puede explicar como incapacidad: una empresa capaz de rehacer sus nóminas, publicar un protocolo y encuestar a su plantilla en cinco meses es una empresa que hace las cosas cuando le apetece. Si no cumple con el registro de jornada ni con la jornada intensiva, es porque ha decidido no hacerlo.

El registro de jornada, sometido a votación

Lo pedimos por escrito en abril. Nos dijeron cuatro veces que no había respuesta. Denunciamos en junio. Y el 22 de julio, en reunión con toda la plantilla española, la dirección anunció por fin su plan: someterlo a encuesta. Como si cumplir la ley fuese una preferencia que se vota. En la misma reunión se advirtió a la plantilla de que el registro horario es un arma de doble filo que la empresa también podría usar en su contra: un derecho pensado para proteger a quien trabaja, presentado como amenaza para desanimar su ejercicio.

El 27 de julio, en una reunión con la sección sindical, la empresa nos dijo que prefería centrar los esfuerzos en la causa de fondo antes que en «la formalidad legal». Ahí queda: una obligación del Estatuto de los Trabajadores, degradada a formalidad.

El 1 de septiembre llegó el resultado. Con un 78% de respuestas contrarias al fichaje, la empresa se niega a implantar un sistema de registro de jornada. Es decir: preguntó a la plantilla si quería fichar después de haberle presentado el fichaje como un riesgo, y ahora usa esa respuesta como coartada para no cumplir. Pero una encuesta no deroga una ley, y ningún trabajador puede renunciar válidamente a un derecho irrenunciable ni votar que se le deje de aplicar. Lo dijimos en la mesa y lo repetimos aquí. Mientras tanto, la sección llevará su propio registro de tiempo y lo trasladará a la empresa.

La jornada intensiva, negada con una excusa fabricada después

Nuestro convenio colectivo recoge jornada intensiva de verano. Sparta no la aplica. La reclamamos desde abril, propusimos dos días adicionales de vacaciones como compensación y nos ofrecimos por escrito a estudiar cualquier otra fórmula.
El 22 de julio la dirección lo negó ante toda la plantilla: «a nivel de empresa, no, porque no podemos». Y añadió una advertencia: si exigimos la ley, las vacaciones bajarían de 25 a 24 días. «Si queréis la ley, eso es la ley». Es decir, se nos invitó a renunciar a un derecho adquirido por reclamar otro distinto.

El 27 de julio la empresa sostuvo que los 25 días de vacaciones que concede compensan «parcialmente» la jornada intensiva. El 1 de septiembre, esos mismos días ya no compensan parcialmente sino del todo, la negativa es explícita y la empresa afirma no apreciar «un problema en esta materia», calificando de «interpretación» nuestra que esos días no tuvieran ya ese fin.

Pues no es una interpretación: es un hecho que hemos comprobado. Esos 25 días se concedieron en su día para alinear globalmente los días de vacaciones, sin condiciones ni contrapartidas de ningún tipo y sin una sola mención a la jornada intensiva, consolidados además por uso y costumbre. Esto lo confirma la propia práctica de contratación de la empresa: quienes se incorporan hoy firman contratos que reconocen los 25 días de forma directa, sin cláusula alguna que los vincule al régimen intensivo. Si esos días fueran el pago de la jornada intensiva, la empresa lo habría escrito en algún sitio en todos estos años. Se están inventando un acuerdo a toro pasado, y hacerlo cambiando la versión de una reunión a la siguiente —primero «parcialmente», después del todo— dice bastante sobre la solidez del argumento.

La actitud, en sus propias palabras

Cuando en aquella reunión de julio recordamos que la ley existe, la respuesta fue: «si vosotros vais a empezar con la ley, la ley, la ley, yo también puedo seguir con la ley, la ley, la ley»; que «si es en plan a lo bruto, pues yo a lo bruto también con la ley». Cuando un compañero señaló que eso, dicho desde una posición de poder, es una amenaza, se nos contestó: «No es una amenaza. Es simplemente un punto de vista legal». Tomamos nota: para la dirección, exigir que se cumpla la ley es ir «a lo bruto».

Todo ello acompañado de avisos que retratan a la empresa mejor que cualquier cosa que podamos escribir nosotras: que si lo que queremos son horarios «¿para qué coño habéis venido a una startup?»; que «si tú quieres crecer a nivel personal, también tienes que entregarte más que los horarios de 9 a 5»; que «si estos valores de empresa no son los vuestros, nadie os obligará a trabajar aquí tampoco». Dicho delante de toda la plantilla, es exactamente lo que llevamos meses denunciando: trabajar aquí implica hacer horas que nadie registra y nadie compensa, y mejorar de puesto o de salario exige regalar trabajo primero.

También se intentó deslegitimarnos ante nuestras compañeras: que hemos creado un grupo «y por lo tanto no os representan a todos por ley», que no deberíamos tener «ningún tipo de privilegio». Una sección sindical es una figura reconocida por la ley y no necesita ser votada para existir. La empresa insiste además en que no dará «condiciones diferenciadas» a la Sección: nos parece bien. Registro, jornada, compensaciones y protocolos benefician a toda la plantilla, esté afiliada o no. Lo que no vale es usar la igualdad de trato como excusa para no cumplir con nadie.

Esto se arregla cumpliendo

Los derechos adquiridos de las trabajadoras no son moneda de cambio ni están sujetos a plebiscito. Una encuesta no deroga el Estatuto de los Trabajadores. Una reinterpretación retroactiva de las vacaciones no borra lo que dice el convenio. Y una empresa que presume de datos en tiempo real y de ser «el futuro del trading» no puede alegar que le resulta imposible registrar la jornada de su plantilla.

Sobre los abogados que se nos han mencionado en la mesa: nosotras también los tenemos, y tenemos algo más fuerte. Solidaridad, Apoyo Mutuo y Acción Directa. No nos van a intimidar.

A la dirección de Sparta Commodities le decimos lo mismo que en abril: esto se arregla cumpliendo. Ni una encuesta, ni un chantaje con las vacaciones, ni un abogado más en la sala cambian lo que dice el BOE. Y a la plantilla de Sparta, en España y fuera de ella: esta sección existe por y para vosotras. Contactadnos, preguntadnos, organizaos. A la puerta que se nos señala respondemos lo que responde la CNT desde hace más de un siglo: no nos vamos a ir, nos vamos a organizar.

Seguiremos hasta que la dignidad laboral deje de ser una promesa y se convierta en una realidad. Juntas somos más fuertes. Cuenta con CNT.

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