Mucho celebrar aniversarios en El País, pero ninguna Prisa por mejorar los salarios

El periódico El País se encuentra esta semana inmerso en la celebración de su 50.º aniversario. No es el único que cumple años: El Confidencial, El Economista o La Vanguardia rellenan estos días sus portadas con mensajes sobre el fantástico periodismo que realizan. Y a todas las cabeceras se les olvida citar que ese trabajo sale adelante con unas curritas que se encuentran en la mierda: bajos salarios, jornadas eternas, malos contratos, con una presión enorme y sin ningún apoyo.

El 4 de mayo El País sopla una vela más, pero en CNT Prensa y Comunicación tenemos poco que celebrar y sí mucho que denunciar de lo que pasa en Prisa. La empresa matriz de medios como el diario AS, el Huffington Post o la Cadena SER, además de Santillana, acostumbra a engordar los salarios de sus altos directivos mientras los redactores, fotógrafos, maquetadores, desarrolladores, administradores y demás perfiles rasos sacan el verdadero trabajo con unas nóminas hasta 30 veces menores.

En 2025, el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, ganó 300.000 euros (no entramos aquí en sus extensas inversiones); la CEO de Prisa Media, Pilar Gil, se anotó más de un millón de euros. Francisco Cuadrado, presidente ejecutivo de Santillana hasta enero, ingresó casi tres millones el año pasado. Mientras los directivos se cuelgan esos sueldos astronómicos, las trabajadoras cobran de media 35.000 euros al año, y esa brecha lleva siendo así año tras año tras año… Como siempre, el privilegio de los de arriba a costa de las de abajo.

Para más inri, los jefes cobran esos números en un contexto en el que Prisa sigue empantanada en una deuda que arrastra desde la crisis financiera y las pésimas decisiones que se tomaron entonces. Veinte años después, todavía quedan por pagar 750 millones de euros más intereses.

La pregunta es clara: ¿quién está asumiendo esa deuda? La asumen las trabajadoras con ajustes, contención salarial, precariedad y falta de recursos.

Solo tenemos que poner de ejemplo cómo el convenio de El País permaneció congelado durante más de una década mientras los precios de la vida no paraban de escalar. Incluso las pírricas subidas aprobadas estos últimos años son inferiores al aumento de la inflación.

Cuando no son los salarios, directamente atacan la estabilidad laboral. En pleno 2026, nos siguen llegando historias de falsos autónomos en la Cadena SER: redactores y guionistas que sobreviven con menos del salario mínimo, que no ganan nada durante los meses de verano y que se despiden de su trabajo en junio sin saber si volverán en septiembre. Ante esta precariedad, los grandes rostros de la cadena y sus superiores cuentan con salarios que alcanzan las seis cifras.

Muy relacionado con las desigualdades económicas presentes en Prisa y El País se encuentra el hecho de que los principales nombres del periódico resultan ser familiares de sus antiguos directivos. El actual subdirector de El País, Marc Bassets, es hijo de Lluís Bassets, que fue durante años su director adjunto. Y lo mismo pasa con Mónica Ceberio, que también fue subdirectora de El País y hoy sigue firmando grandes reportajes en él: hija de Jesús Ceberio, quien fuera durante 13 años director del diario.

Un medio de comunicación tan grande, y que estos días se cuelga galones como el periódico de la democracia, no puede gestionarse como un negocio familiar, en el que, casualmente, los hijos de los directores acaban en puestos de relevancia muy bien remunerados. Mientras, colaboradores, becarios y hasta estudiantes del máster que ofrece este mismo diario se dejan la piel por entrar en la plantilla sin ninguna suerte de aval familiar. Y con unos salarios de mierda en no pocas ocasiones.

En el caso de los autónomos, los colaboradores denuncian un trato pésimo por parte del diario: correos que no obtienen respuesta; piezas que se encargan, pero nunca se pagan ni se publican, o trabajos que se cortan y modifican sin previo aviso, y con el consiguiente recorte en el pago. Los redactores no saben cuánto van a cobrar por cada pieza hasta que el periódico les envía una factura con un precio decidido unilateralmente por la cabecera.

En CNT Prensa y Comunicación queremos poner fin a la miseria de nuestras profesiones. Somos un sindicato que trabaja desde la horizontalidad y el apoyo mutuo. Eso significa que aquí nadie manda más que nadie, y que todo sale con nuestro propio curro. Afíliate y hagamos que las cosas cambien.

Porque si nos buscas nos encuentras. Contacta con nosotras en prensa_medios@madrid.cnt.es

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