Las trabajadoras de la educación pública madrileña de la CNT, organizadas a través de la Sección de Educación Pública CNT-CAM y del Grupo de Trabajo Universidad y Ciencia CNT-CAM, celebramos la propuesta de huelga indefinida que diversas organizaciones sindicales y sociales estamos impulsando en la educación pública no-universitaria madrileña. El deterioro de las condiciones laborales y de la educación pública en su conjunto en nuestra región resulta alarmante e insostenible. Por ello, celebramos que, pese a las dificultades y diferencias existentes, una amplísima mayoría de organizaciones obreras y sociales hayamos logrado coordinar una convocatoria de lucha unitaria, combativa y contundente para hacer frente a esta situación.
Este esfuerzo, además, se enmarca en lo que ya podemos denominar como un nuevo ciclo de movilización en defensa de la educación pública en todo el país. El deterioro de la educación pública, los recortes y la precarización son problemas compartidos en el conjunto del territorio del Estado. Frente a ello, las convocatorias de huelga son cada vez más frecuentes en geografías diversas, destacando las recientes apuestas por huelgas indefinidas protagonizadas por el profesorado no-universitario de Valencia y las educadoras madrileñas de la etapa 0-3.
Bajo nuestro punto de vista, en este nuevo ciclo de movilización lo relevante no es solo el aumento de la conflictividad y la combatividad, sino también el marcado carácter asambleario y de base que están adquiriendo estos procesos. Frente a las dinámicas verticales y opacas propias de las burocracias sindicales tradicionales, las trabajadoras de los centros educativos se están organizando mediante asambleas democráticas de diverso tipo, debatiendo colectivamente la agenda, los métodos de lucha y los objetivos del movimiento desde abajo.
Sin embargo, pese al optimismo que nos genera este auge de la movilización, consideramos que aún queda un largo camino por recorrer en la lucha por una educación pública digna. Hasta ahora, las administraciones han conseguido contener en gran medida las distintas protestas, especialmente mediante la imposición de servicios mínimos abusivos que, en algunos casos, han llegado a alcanzar el 100 % de determinadas plantillas. De este modo, han logrado sostener prolongados procesos de huelga sin que estos tengan un impacto significativo en el funcionamiento cotidiano de los centros educativos. Ante esta situación, nos planteamos una cuestión fundamental: ¿qué podemos hacer para romper este cerco?
El próximo 24 de julio de 2026 nos reuniremos, junto a numerosas organizaciones y trabajadoras de la enseñanza, en una gran asamblea en la que se debatirá y votará la propuesta de convocar una huelga indefinida en la educación pública madrileña. En dicha asamblea, desde CNT aportaremos las siguientes reflexiones y propuestas:
1. La unidad y la coordinación de todas las trabajadoras son la clave para vencer. Cuanto más amplia sea la participación y mayor la coordinación entre los distintos sectores educativos, más difícil resultará neutralizar nuestra capacidad de presión. Una huelga limitada a una sola categoría profesional o a un único nivel educativo puede ser más fácilmente aguantada por la Administración, pero una movilización que implique conjuntamente a docentes y no-docentes, personal funcionario, interino y externalizado, desde la educación infantil hasta la universidad, tiene un potencial mucho mayor para paralizar el sistema y forzar una respuesta política. Por supuesto, cada nivel y sector tendrá sus propias reivindicaciones, espacios de organización y procesos de negociación. No se trata de homogeneizar, se trata de coordinarnos para golpear juntas.
2. Necesitamos tiempo. La preparación de una huelga de estas características exige tiempo, especialmente en aquellos sectores donde los niveles de organización y movilización son actualmente más reducidos. Consideramos prioritario reforzar las cajas de resistencia, ampliar el trabajo de agitación y extender la organización en los centros educativos antes de dar el paso. Por ello, frente a las propuestas que plantean iniciar la huelga en octubre de 2026, defendemos que enero de 2027 constituye una fecha más adecuada para llegar a la convocatoria con mayores garantías de participación, sostenimiento y éxito.
Por todo ello, desde la CNT consideramos que ha llegado el momento de dar un paso adelante. Proponemos la convocatoria de una huelga general indefinida que abarque todos los niveles y sectores de la educación pública madrileña y que dé comienzo en enero de 2027. Estamos convencidas de que la organización asamblearia, la unidad entre sectores y una escalada sostenida de la conflictividad pueden convertir la indignación acumulada en una fuerza capaz de hacer frente a las políticas de privatización y recorte impulsadas por la Comunidad de Madrid.
Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones sindicales, estudiantiles y sociales comprometidas con la defensa de la educación pública para debatir esta propuesta en sus asambleas y espacios de organización con el objetivo de impulsar la convocatoria y avanzar en la construcción de comités de huelga, tablas reivindicativas y cajas de resistencia unitarias.
La educación pública madrileña está en la UCI, y esta es una oportunidad histórica que no podemos permitirnos dejar pasar.
Sección de Educación Pública CNT-CAM
Grupo de Trabajo Universidad y Ciencia CNT-CAM